domingo, 11 de septiembre de 2016

UN TRÍO DE RIQUEZAS Y APETITOS POLÍTICOS ABONARON LA GUERRA DEL PACIFICO

Dr. Antonio Dubravcic Luksic

El guano, los minerales y el salitre fueron las tres causas económicas de la guerra. La alianza de Bolivia y Perú, las ansias de poder de algunos militares bolivianos y los intereses británicos fueron los aspectos políticos que llevaron a Bolivia y a Chile a las armas.
 Los famosos 10 centavos de impuesto que Bolivia intentó cobrar a cada quintal de salitre explotado por una compañía británico-chilena detonaron la guerra del Pacífico. Esa historia, es cierta, pero estuvo precedida y rodeada de intereses políticos y económicos que involucraron al menos a media docena de países, entre ellos, por supuesto, a Bolivia y a Chile.

 La codicia chilena y británica por el guano, los minerales y el salitre son las tres razones económicas de la guerra. El temor mapocho por la alianza peruano-boliviana, las ansias de políticos y de algunos militares bolivianos por tomar el poder, son los motivos principales de la contienda.

 Chile, según el relato de Roberto Querejazu , Chile enemigo de Bolivia antes, durante y después de la guerra del Pacífico, fue el más pobre entre las colonias españolas. Y así nació a la vida republicana. Esa pequeñez se acentuó cuando Andrés de Santa Cruz, en 1836, dio vida a la Confederación Perú-boliviana, a la que Chile se ocupó de combatir hasta hacerla desaparecer en la batalla de Yungay. Esa victoria militar luego se convertiría en una guerra diplomática de Chile en contra de la unión de Perú y Bolivia, muchas veces intentada y nunca realizada.



 Mientras la política hacía y deshacía en el triángulo conformado entre Bolivia, Perú y Chile, tres especies de aves -guanay, piquero y pelícano- defecaban en la costa del Pacífico boliviano y peruano. Ese guano, un poderoso fertilizante, formaba verdaderos promontorios de hasta 30 metros de alto. Chile no tardó en poner los ojos en esa riqueza natural por la facilidad con que se convertía en dinero en el mercado externo.
 
 En 1863, fuerzas navales chilenas tomaron posesión de Mejillones para consolidar la propiedad que señalaba su ley. Como consecuencia, el 5 de junio de 1863, el Congreso boliviano, reunido en Oruro, autorizó al Poder Ejecutivo a declarar la guerra a Chile si es que no se conseguía desalojar a los usurpadores por la vía de la negociación diplomática.

 El mismo Congreso aprobó dos disposiciones secretas, una para buscar un acuerdo con Perú, a cambio del guano de Mejillones; y otra para celebrar pactos con potencias amigas.

 Perú vaciló en su apoyo a Bolivia y Gran Bretaña, donde acudió Bolivia a conseguir un préstamo, dio mucho menos dinero del que el país esperaba. Lo único que quedaba era buscar un acuerdo pacífico con Chile.

 Así estaban las cosas cuando España, dolida por la pérdida de sus colonias, declaró la guerra a Perú y a Chile. Para Chile, entonces, el apoyo de Bolivia hubiera sido crucial porque las fuerzas ibéricas se aprovisionaban en el puerto boliviano de Cobija, lo que dejaba en mala posición a Chile.

 Sin embargo, los cambios en la política interna boliviana hicieron virar la historia. Mariano Melgarejo -que se hizo del poder al derrocar a José María Achá- envió tropas en apoyo a Chile y derogó la ley declaratoria de guerra. Los españoles tuvieron que marcharse y Melgarejo, con una inmejorable oportunidad para definir, de una vez y por todas, los límites con Chile, no supo aprovechar la ocasión presentada. Recibió de Chile un título de general de su Ejército y una propuesta para declararle la guerra a Perú con la finalidad de arrebatarle Tarapacá, Tacna y Arica. Los dos últimos territorios quedarían para Bolivia.
  Agustín Morales, el sucesor de Melgarejo, intentó una negociación para recuperar lo perdido. No lo logró. Chile, por un lado negociaba y, por otro, ayudaba al general boliviano Quintín Quevedo, en su afán de derrocar a Morales. Con la ayuda chilena, desembarcó en Antofagasta para iniciar una revolución que lo llevaría al poder. No pudo avanzar y tuvo que refugiarse en un blindado chileno. Tras el incidente, se sucedieron cartas de protesta, de amenaza entre Chile y Bolivia.

 Morales, que había recibido apoyo de Perú para derrocar a Melgarejo, hizo una alianza de defensa con Perú, que esta vez sí aceptó la unión por el temor de que Bolivia se uniera a Chile en su contra.

 Si bien Perú y Bolivia firmaron un pacto, no hicieron nada para armarse. Incluso, el Congreso boliviano rechazó el pedido del Ejecutivo de adquirir dos buques blindados para la defensa de las costas. De hecho, la guerra de 1879 halló a Bolivia desprovista.

  Las riquezas de la discordia habían sido el guano y los minerales, pero llegó el salitre -otro fertilizante de alto poder- para completar el trío de las riquezas más codiciadas de la época. Una febril actividad de marca inglesa se instaló en el desierto en torno al salitre. La compañía británico-chilena de salitres y ferrocarril Antofagasta se convirtió en ama y señora de la región.

 Los intereses empresariales británicos se mezclaron con los intereses políticos chilenos. Tanto, que los intereses británicos empujaban a los chilenos a apropiarse de Antofagasta y de los territorios adyacentes. Esa explosiva combinación de política criolla y empresa europea desembocaron en la Guerra del Pacífico en el año 1879.

 Era mayo de 1877, cuando todavía las bolivianas Antofagasta, Cobija, Mejillones y Tocopilla fueron abatidas por un terremoto. Casi un año después y luego de comprobar la magnitud del desastre -en febrero de 1878-, el Congreso boliviano aprobó una ley por la que se establecía que la compañía de salitre debería pagar 10 centavos por cada quintal explotado, dinero que sería destinado a la recuperación de la zona afectada por el sismo.

  Otro incidente, también relacionado con los impuestos, tensionó aún más las relaciones. La Junta Municipal de Antofagasta determinó que los propietarios de inmuebles -entre los que se encontraba la salitrera – deberían pagar un impuesto por el alumbrado público. El gerente de la empresa, Jorge Hicks, se negó a hacerlo alegando la violación del tratado de límites. La Junta Municipal dispuso su apresamiento. Hicks, en principio, se había refugiado en el consulado chileno, pero finalmente terminó honrando la deuda. Sin embargo, el resentimiento lo indujo a pedir ayuda militar chilena, la que llegó pronta y reforzada con tres buques blindados a Antofagasta.
El 14 de febrero de 1879, los habitantes de Antofagasta vieron en el horizonte el humo del blindado de Cochrane y la corbeta O´Higgins que se sumaban al blindado Blanco Encalada que partió días antes. 
Bolivia carecía de efectivos, por lo que tras el desembarco de las tropas chilenas, aproximadamente 200 soldados, tomaron la plaza en un paseo, los chilenos obligaron a los funcionarios bolivianos y los pocos guardias armados a abandonar la ciudad. De los 6.000 habitantes de Antofagasta, 5.000 eran chilenos y solo 600 bolivianos, el resto de diversas nacionalidades, según relata el historiador Carlos Mesa. 
La invasión  inició unilateralmente el conflicto bélico. Al no existir líneas telegráficas en el territorio boliviano, la noticia llegó al país por la vía de Tacna.  El cónsul boliviano Manuel Garnier escribió una carta al presidente Hilarión Daza y la envió con el chasqui Gregorio Colque (Goyo) que hizo el máximo esfuerzo y cubrió la distancia a La Paz en cinco días. El 25 le entregó la misiva a Hilarión Daza. El 26 el Gobierno hizo una proclama a la nación, comunicando la agresión y estableciendo los aprestos para la defensa. 
El ataque llegó en un pésimo momento para Bolivia, una sequía en 1878, origino desabastecimiento en los mercados, hambruna, peste y gran mortalidad. Bolivia, fue privada de una salida soberana al Pacífico. 
Han transcurrido ciento treinta y cuatro años  de la pérdida de  nuestro litoral, ciento treinta y cuatro años del Litoral cautivo, provoca en la conciencia de todo boliviano no una actitud fatalista de resignación sino la que corresponde a los valerosos sostenedores de un ideal, un Si que nos mueve a desconocer ese enclaustramiento  que no lo merecemos.
La voz poética de Oscar Cerruto en uno de sus versos “Cantares”, expresa esa  ausencia del mar:
Mi patria tiene montañas
no mar.
Olas de trigo y trigales.
no mar.
Espuma azul los pinares,
no mar.
Cielo de esmalte fundido,
no mar.
Y el coro ronco del viento
sin mar”

 Jorge Siles Salinas en su último libro editado: “Sí, el mar”, manifiesta que no se puede leer sin estremecimiento ese “no mar”. El poema de Cerruto, cargado de simbolismos, ese “Sin mar” del último verso, constituye un rechazo, como un “sin más” inapelable, esa expresión negativa con que termina bruscamente el poema , constituye un muro que interrumpe bruscamente la secuencia del verso.

  El 14 de febrero de 1879, amaneció el blindado chileno Blanco Encalada, en la costa de Antofagasta. La guerra, en la que Bolivia perdería el Litoral, había comenzado.
 Para terminar este relato, a decir de Querejazu Calvo: “No es necesario seguir acumulando evidencias, para llegar a la única gran conclusión: Chile le debe un puerto a Bolivia”
 

 Bibliografía:
 Querejazu Calvo R., “Chile enemigo de Bolivia, antes durante y después de la Guerra del Pacífico” Editorial Los Tiempos,  Cochabamba
 Pinto J.V. “Chile” Diccionarios Histórico de Bolivia, Director Joseph Barnadas, T. I; 516; Edit. Túpac Katari Sucre 2002
 Roca José L., Historia de Bolivia de H.S. Klein
 Nociones de geopolítica y geografía limítrofe de Bolivia.
 Querejazu Calvo. R.; “Aclaraciones históricas sobre la Guerra del Pacífico” Ed. Juventud La Paz Bolivia 1995
 Querejazu Calvo R.; “La Guerra del Pacifico” Editorial Juventud La Paz 1994
 Aguirre Lavayén J.; “Guano Maldito” Ed. Los amigos del libro 1996
 Siles Salinas Jorge “Sí, el Mar” Plural Editores La Paz 20

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sábado, 10 de septiembre de 2016

ROSTRO DE MUJER EN LA GUERRA DEL CHACO

Dr.Antonio Dubravcic Luksic
Socio de la Sociedad Geográfica y de Historia “Sucre”
 
El rol de la mujer en la Guerra del Chaco  es un tema que normalmente no es considerado en la historiografía, ya que solo tiene espacio para los soldados, el papel de las mujeres en la Guerra del Chaco tuvo varios rostros, fueron madres, esposas, hijas, enfermeras, madrinas, espías y hasta prostitutas, su rol fue fundamental para la supervivencia de las tropas, que necesitaban ser alimentadas, vestidas y curadas.
Así lo revela la recopilación histórica de los coroneles Claudio Sevillano Villavicencio (director general Territorial Militar del Ministerio de Defensa) y Enrique Zegarra Gómez, publicada en la revista Enfoques. 
Los  soldados recibieron gran apoyo  de la mujer boliviana, algunas de ellas viajaron a la zona de conflicto llevando cigarrillos, jabones, chompas, víveres, frazadas, revistas, libros, se quedaron, durante un tiempo, como enfermeras en los hospitales de campaña.
Además de los soldados que acudieron a esta nefasta guerra, algunas mujeres se enrolaron como enfermeras, aun sabiendo que en el campo de batalla podían perder su vida, algunas murieron en el cumplimiento del deber, otras cayeron enfermas, víctimas del ardiente y malsano clima de la región y no faltaron quienes fueron capturadas por las fuerzas paraguayas, en toda esta labor desplegada, estuvo presente el amor por la Patria.
Cuando se inició el conflicto bélico entre Paraguay y Bolivia en 1932, una parte muy importante de la sociedad boliviana organizó grupos denominados: “madrinas de guerra”, Se consideró uno de los actos colectivos de mayor importancia, el hecho de que los soldados que asistieron a la Campaña del Chaco nombraron “madrinas de guerra”. (1)
La señora Bethzabe Iturralde, recibió la autorización del Ministerio de Guerra y Colonización, en el mes de julio de 1932 para organizar a nivel nacional la agrupación “Madrinas de Guerra”.
Esta filial, en la ciudad de Sucre, estuvo presidida por la Sra. Clotilde Urioste de Argandoña, Vicepresidentes las señoras Beatriz de Herrera y Luz U. de Álvarez. (2)
En Sucre en el mes de octubre de 1932 la Asociación de Maestros organizó la Legión de “Madrinas de Guerra”, en su convocatoria manifestó el deseo de estimular el sentimiento patriótico de las damas de Sucre, las partes más salientes de ese manifiesto expresó:
“las señoras y señoritas, comprenden que la Patria es obra común, la historia de Bolivia, está llena de nobles acciones y del patriotismo de sus hijas. El soldado es el guardián de la heredad patria y del honor nacional; la mujer es el corazón que alienta a éste como una hoguera sagrada. La misión de las Madrinas es estimular a todos los soldados con su palabra, una frase de afecto, una sonrisa, la ayuda no se refiere a crear obligaciones pecuniarias, o compromisos onerosos. Hay ayudas morales que valen más que todos los tesoros, un consejo cariñoso, una buena noticia oportuna, una palabra de aliento, sirven más que un donativo material” (3)
Ellas por iniciativa propia tuvieron la costumbre de obsequiar a los soldados un escapulario con imágenes santas, conocido con el nombre de “detente”, que los “ahijados” cosieron a modo de amuleto, en el bolsillo interior de sus chaquetas. (4)
Los soldados reconocieron la importante labor de estas mujeres, muchos de ellos las consideraron elementos indispensables para su bienestar, en medio del hambre, la sed, el dolor y las balas.
El papel que desempeñaron estas mujeres en la conflagración, fue considerado como “ángeles guardianes”, sirvieron de guías, de inspiración, dieron al soldado boliviano la confianza y el valor en los difíciles momentos del combate.
Durante la guerra del Chaco, las mujeres también asumieron otros roles, en las ciudades, llenando los espacios dejados por los varones, alrededor de unos 50.000 partieron al frente. (5)

En las ciudades, muchas mujeres se organizaron en ligas para prestar apoyo y ayuda a los soldados que fueron a la guerra y a sus familias. En Santa Cruz recordamos a las Damas de la Misericordia, las Damas de la Liga Filial del Progreso.
La Cruz Roja Boliviana, existe desde el siglo XIX, estableció un cuerpo de enfermeras. Los colegios, las  asociaciones de damas se organizaron para ofrecer a los soldados escarapelas, galletas, cigarrillos.
 Hicieron campañas para recolectar ropa, confeccionaron uniformes, ropa interior, sábanas, mosquiteros. (6)
 Dicha labor fue reconocida por la sociedad, como  se menciona en la prensa de la época: “Las mujeres están llevando una labor cuya magnitud no es posible todavía medir; esta poderosa fuerza espiritual que parte el alma de las mujeres bolivianas sea también el arma formidable e incruenta de la defensa”
Ese fue el propósito  de las kermeses y demás actividades organizadas por la Sociedad Patriótica de Señoras, que agrupaba a las mujeres de la alta sociedad paceña, recolectando fondos (7) 
 Felipe Ramírez Ríos(8)  en su relato titulado “Las mujeres uyunenses en la Guerra del Chaco” describe lo siguiente: “De los varios relatos que me transmitieron mis padres quiero narrarles lo que he denominado un día en la vida de una mujer uyunense durante la Guerra del Chaco. Esta es la historia: La señoras Mauricia Vda. de Aróstegui  y   Dominga Claros nos convocaron  para reunirnos de inmediato en su casa, ya que se anoticiaron  que un nuevo tren con nuestros soldados pasaría esa noche por Uyuni y había que preparar el recibimiento tal como lo estamos haciendo desde que comenzó el conflicto, nosotras en la agrupación “Pro titanes del Chaco” así como otras señoritas y señoras en “la Liga patriótica de señoras”, desempeñaron  sus labores, unas saliendo a las calles a recolectar dinero y vituallas de todas las familias uyunenses, otras cosiendo pequeñas talegas de tela distribuyendo porciones de “phasankalla” (maíz reventado al fuego con azúcar) , coca y un paquete de cigarrillos de tabaco boliviano sin refinar los “maithukus”, en todos ellos ponemos con mucho cariño una pequeña hoja impresa con palabras de aliento y apoyo moral, frases como “viva Bolivia, valor en el combate, la Patria les agradecerá siempre, por Bolivia y por sus familias defendamos el petróleo”. Para amenizar el trabajo y levantar también nuestro espíritu patriótico cantamos cuecas con letras que hemos cambiado y las hemos vuelto alegóricas al conflicto, o como el caso de la cueca del “Destacamento 111”

Mañana me voy, al chaco Boreal
aunque los pilas me estén matando
adiós negrita no has de llorar por mí…”
 
A todas las mujeres benditas que perdieron hijos, enterraron solo la carta que recibieron del Comandante en Jefe del Estado, nunca supieron dónde quedó el cuerpo de su hijo. Esas mujeres que siendo “madrinas de guerra” acompañaron a los soldados, curaron sus heridas y sacaron sus pañuelos blancos para despedirlos en las estaciones del tren, a esas que los siguieron durante la campaña, a la Mujer boliviana, esposa, compañera, madre de familia, madrina, enfermeras, religiosas, la historia dirá algún día cuan valiente fuiste, eres y lo serás (9)
Elvira Cárdenas Román, se refiere a las "madrinas de la guerra", quienes eran nombradas por los combatientes o reservistas, ellas eran sus enamoradas, tías, hermanas, señoras y señoritas, citamos lo expresado por Frida de Brindley, en la siguiente nota: "mi deseo vehemente es que mis ahijados, actúen en defensa del patrimonio nacional con toda suerte, demostrando la valentía del soldado boliviano, que en la hora presente, lucha por el derecho y la justicia que le asiste sobre el suelo patrio del Chaco" (10).


ENFERMERAS


En la línea de fuego, a las enfermeras, les ha tocado vivir los momentos más crudos de este conflicto. Ellas tenían la triste misión de salvar vidas destrozadas por la metralla.
Los hospitales de campaña eran vetustas instalaciones en las que los cadáveres iban sumando rápidamente.
Las enfermeras tenían el mandato de atender solamente a los heridos que tenían la certeza de sobrevivir, no así a los soldados que tenían órganos vitales comprometidos o heridas, que por su gravedad ya no auguraban en el combatiente, más vida que la que le permita su triste y dolorosa agonía. Entre alaridos espantosos, ellas tenían también proveer un último consuelo a los moribundos. Cuando la muerte se acercaba, el soldado rogaba que se comuniquen con sus familiares y para avisar de su muerte como valiente y no como cobarde, “dile a mi mamita que la amo”, “dígale...”.(10)
En su mayoría las enfermeras correspondían a las religiosas alistadas desde diferentes ciudades de Bolivia y a jóvenes voluntarias que se enrolaron en la más temible aventura de sus vidas.

ISABEL ALDANA CAVERO (Sucre, 1907 – 2003)

Matrona, Enfermera, El Ministerio de Educación le otorgó el título de Matrona en febrero de 1934. La Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca le concedió el de enfermera en marzo de 1936. Partió rumbo al Chaco en el mes de agosto de 1932, junto a las siguientes enfermeras: Nena Cors, Herminia León, Constantina Melgarejo, Isabel Taboada, Hortensia Nava Ruiz, Carmen Daza y Aurora Imana, bajo la dirección del Teniente coronel médico: Dr. Ezequiel L. Osorio. Durante la campaña del Chaco, trabajó en el hospital Militar de Villamontes, posteriormente desempeñó sus funciones en el Hospital Militar nº 2 de Tarija, Finalizada la contienda bélica, brindó sus servicios como enfermera-matrona en el hospital de Chocaya Departamento de Potosí. Posteriormente trabajó en la maternidad del Hospital Santa Bárbara de Sucre. Finalmente de 1959 a 1976 se desempeñó como enfermera obstetra en la Caja Nacional de Seguridad Social. (11)

ANGÉLICA ORDÓÑEZ

En la localidad de Las Lomas, a 12 kilómetros de Macharetí (Chuquisaca), vive la única mujer sobreviviente de la Guerra del Chaco: Angélica Ordoñez, que ha cumplido 101 años. El 26 de marzo del 2013 recibió la medalla “Mariscal Andrés de Santa Cruz” en reconocimiento a su valentía y sus servicios prestados en el campo de batalla. Si bien su longevidad es un hecho que llama la atención, mucho más aún es la lucidez con la cual llegó a esa edad,
Herman Rivera, asesor jurídico del municipio de Macharetí, señaló que Angélica Ordóñez significó “un símbolo vivo de la historia del Chaco y de Macharetí, por su pasado, por su presente y por el ejemplo que dejará para el futuro”.
“La señora Ordóñez fue una de las mujeres que tuvo que prestar sus servicios durante la guerra. Luego de ser avasallada en su propio domicilio por el ejército enemigo, escapó junto a su familia y después se enroló en el ejército boliviano, donde trabajó como enfermera” (12)
Según contó su nieta, Rosario Colodro. El momento más emotivo fue cuando Angélica Ordoñez, con sus 102 años, llegó a la ciudad de Sucre, el 24 de mayo del 2012, en el Museo Militar Mariscal Sucre, donde se realizó la ceremonia de condecoración. Había viajado 12 horas casi continuas desde Macharetí, para no faltar a la cita, “Mi abuelita, siempre nos ha dicho que fue bastante triste para ella, porque estaba embarazada cuando se inició la guerra. Nació su hija y lamentablemente tuvo que dejarla para ir a la guerra como enfermera” (13)

MARÍA JESÚS BELLOT

Fue otra de esas valientes enfermeras que cumplió su misión en el hospital de Macharetí, “El Diario”, en su edición del 10 de enero de 1935, titulaba:
“Una digna enfermera” y más adelante señalaba, “se encuentra en el hospital de Miraflores la señorita María Jesús Bellot, que permaneció en el hospital de Macharetí, quien adolecía de una enfermedad contraída en servicio, fue atendida por la Cruz Roja”.

JUANA MENDOZA PEDRAZA, nacida en Roboré (Santa Cruz)

En el 2002, el periodista boliviano Mauricio Carrasco recibió el Premio de Periodismo Humanitario “Henry Dunant”, otorgado por el Comité Internacional de la Cruz Roja para Latinoamérica, por el reportaje titulado “Héroes olvidados: El recuerdo de una voluntaria de la Cruz Roja en la Guerra del Chaco”. Carrasco describió la historia de esta mujer que se enroló junto a sus amigas Pablita, Estefanía y Margarita como enfermeras en la contienda del Chaco.
“Llegamos al Fortín Ravelo”, relató Juana a tiempo de señalar que a los pocos días comenzaron a llegar los heridos. “… Y vimos, piernas y brazos desprendidos de sus cuerpos, hombres que agonizaban y gemían de dolor”.
A los seis meses, las cuatro enfermeras fueron trasladadas al Fortín Pozo del Tigre y allí realizaron su labor en pleno frente de batalla, recogiendo a los
heridos con los camilleros sin “importarles los disparos”.

MARÍA JOSEFA SAAVEDRA

Ingresó como enfermera voluntaria en la Cruz Roja Boliviana en el Hospital Militar No.1, colaboró en la curación de heridos y enfermos; en la provisión de vituallas y ropa; en la atención de la sección cartas de los familiares a los soldados, participó en la instrucción a las enfermeras. Con el grado simbólico de Brigadier Mayor, prestó sus servicios a los heridos que llegaban al Hospital Orihuela, situado en la ciudad de La Paz.

FRANCISCA NIETO PANDO

Nació en Oruro el 2 de septiembre de 1904 y murió en La Paz, a los 97 años, el 5 de abril de 2001. Realizó sus estudios en el colegio “El Carmen” de Oruro y posteriormente en el Liceo de Señoritas de La Paz. En 1949, recibió el título de enfermera profesional, labor que desempeñó durante toda su vida con entrega y sacrificio.
Durante la Guerra del Chaco, sirvió en el Hospital Militar de Sangre Nº 1 y en el Hospital del Banco Central, los soldados heridos, a quienes cuidaba y atendía, la llamaron “Mamita Panchita“.
En 1944, cumplió esas mismas funciones en el Centro Materno Infantil de la Cruz Roja Boliviana, atendió, como representante de la Cruz Roja Boliviana, a los presos políticos de varios gobiernos, entre ellos a los confinados en la Isla de Coati del Lago Titicaca en 1942, a los de Corocoro durante el gobierno del MNR.
En esta misma etapa, atendió a los heridos de la revolución del 52.
Por sus méritos, recibió la condecoración “Antonia Zalles de Careaga”, de la Cruz Roja Boliviana y “Florence Nightingale,” del Comité Internacional de la Cruz Roja. En 1985, la Cruz Roja Boliviana instituyó la medalla a la constancia con el nombre. Francisca Nieto Pando, “Panchita”.

ALICIA COSÍO

Fue de las primeras en ir al frente de batalla, mujer fuerte heroica y noble que traía en sus pupilas la impresión de todas las angustias vividas en la Guerra. Guardó en su corazón como reliquia el último encargo de los valientes y el postrer suspiro de los que se fueron para no volver más. Alicia Cosío, durante ocho meses vio desfilar ante sus ojos a centenares de heridos, ha mitigado con cariño indistintamente, la agonía del soldado de ojos azules, o el quejido del obrero y los estertores del indio.
Le gustó cuidar a los enfermos, trabajó bajo la dirección del doctor Ibáñez Benavente en el Hospital de Miraflores, cuando se produjo el conflicto con el Paraguay ofreció sus servicios a la Cruz Roja, como contaba con varios años de práctica la destinaron al Fortín Muñoz. Fue una de las primeras enfermeras en partir al Chaco, dejó su hogar y a sus ancianos padres,
Ella relató en una entrevista: “El camino fue largo y penoso, antes de llegar a Fortín Muñoz tuve que intervenir en un accidente con lamentables consecuencias; mis recuerdos se confunden, he visto tanto, me hallo aún bajo la impresión del estampido de los cañones que rasgan el espacio con ligeras intermitencias, ruidos furiosos y ensordecedores, aquí un herido que con voz dolorida me pedía que le ayudara a rezar, allá un soldado que me confiaba sus últimos encargos, otros que pedían al médico que los diera de alta para ir nuevamente a la línea de fuego, otros que en su delirio llamaban a sus madres, pero los más querían abandonar el lecho para continuar en su puesto, combatiendo” (14)

DOMITILA MIRANDA JEREZ

"Después de dos años y seis meses de haber convivido entre heridos, cadáveres y fusiles no tiene miedo a la muerte y estaría dispuesta a agarrar un arma y disparar si alguien la ataca”. Relató con entereza a pesar de sus 92 años.
Sus ojos observaron durante el combate a los soldados bolivianos y paraguayos, ya nada le asombra, su coraje y valentía contrastan con la calidez  y lucidez de esta mujer, que reside en una humilde vivienda en Boyuibe, junto a su esposo Ascencio Suárez.
Continua con su relato: “Tenía escasos 14 años, fui llevada por el médico Raúl Ramos, pese a la oposición de su madre, para ser traductora del guaraní y ayudante de enfermería al templo en Cuevo, que se transformó en un improvisado hospital para atender a los soldados heridos”.
Otra de las cosas que siempre quedó grabada en su mente es que de “las catreras” tiraban los cadáveres como sapos al suelo para que una máquina los recogiera y los arrojara en una fosa común, donde eran enterrados juntos, bolivianos y paraguayos.
El tramo entre Charagua y Villamontes fue donde se registró la matanza más grande de los paraguayos, allí se suscitaron los combates más sangrientos, que antecedieron el fin del conflicto bélico. Doña Domi como la llaman familiarmente expresó: “Los pilas querían invadir Camiri y, con eso, lo demás era más fácil”. (15).
 
MARTHA MENDOZA LOZA

Nació en el centro minero de Llallagua, su padre intelectual, político, escritor y médico: Jaime Mendoza, su madre Doña Matilde Loza de Mendoza.
En la década de los 30, Martha fue una joven agraciada y de baja estatura.
Al igual que Martha, su hermana Tula, expresaron sus sentimientos frente a la tragedia de la guerra y al sufrimiento del soldado anónimo, en un hermoso poema que gano el primer premio, en un concurso convocado por el Ateneo Femenino en 1935; el segundo premio lo ganó Yolanda Bedregal y el tercero le correspondió a Martha Mendoza. El poema ganador inscrito con el pseudónimo “madrina de guerra” se llamó:

CANTO AL SOLDADO DESCONOCIDO

En media noche, en la puerta de la choza
Que está cerrada solloza
Afuera, como un lamento
El monorritmo del viento
Y allí dentro están los hijos del soldado
Uno, dos ,tres, cuatro ,cinco…en el helado
Suelo, con sus cuerpecitos esparcidos.
……………………………………………….
¡Soldado que te perdiste,
Soldado desconocido
Así yo también te siento
Como el niño en el lamento
Del viento en la choza triste
Soldado tu eres el viento!
 

RELIGIOSAS PONTIFICIAS FUERON UN APOYO IMPORTANTE EN LA GUERRA DEL CHACO

Las religiosas de la “Congregación de las Hermanas Pontificias”, ahora conocidas como las “Misioneras Cruzadas de la Iglesia”, realizaron un trabajo importante en la contienda de la Guerra del Chaco, atendiendo a los heridos que llegaban con vida y preparándoles de forma espiritual en las parroquias del campo. La fundadora de la congregación: madre Nazaria Ignacia, dispuso que las religiosas de la congregación realicen funciones de enfermería.
Las religiosas, participaron como enfermeras en los centros donde atendían a los heridos y enfermos, muchos de ellos con padecimientos contraídos por las epidemias que surgían en el lugar de combate, motivo por el que la Madre Nazaria Ignacia, abrió un primer banco de sangre en el hospital de Potosí. (17)

La Madre Nazaria Ignacia March y Mesa, Nació el 10 de enero de 1889 en Madrid-España. En 1912, inicio su noviciado junto a 9 compañeras en Oruro-Bolivia. Nazaria Ignacia murió en Buenos Aires, el 6 de julio de 1943, dejando una estela de santidad. 
Sus restos, según su deseo póstumo, fueron trasladados a la casa Matriz de Oruro, el 18 de junio de 1972.

La Conferencia Episcopal Boliviana, las Hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia, y el pueblo de Bolivia, pidieron a Su Santidad Juan Pablo II, que la madre Nazaria Ignacia sea reconocida en santidad y mostrada al pueblo de Dios como ejemplo de imitación o inspiración para todos. Fue Beatificada por S.S Juan Pablo II en Roma el 27 de septiembre de 1992, su fiesta es proclamada el 6 de julio de cada año. (18)

LAS “HERMANAS DE SANTA ANA”

Estas religiosas brindaron sus servicios a la Sanidad Militar y a la Cruz Roja, una comunicación telegráfica enviada desde Sucre, se puso a disposición del gobierno 60 hermanas, esta actitud valerosa fue motivo de elogios por la prensa escrita. La Razón en sus párrafos señaló: “Han recibido las Hermanas de Santa Ana, orden de movilizarse. El 11 de mayo de 1933 partieron al Chaco las primeras cinco hermanas, para atender el hospital de Sangre, situado en Fortín Ballivian. Estas hermanas fueron: Sor Ana Julia Covalchini, Sor Ana Virginia Arnone, Sor Ana Benjamina Gardelli, Sor Ana Regina Cabrera y Sor Ana Paulina Negri”. Sor Ana Bernardetta Soria Galvarro, en su calidad de enfermera recibió la Medalla “Florencia Nightingale” Premio Internacional otorgado a la mejor enfermera.(19)
 
 En 1934 el General Enrique Peñaranda, Comandante en Jefe del Ejército condecoró con la Medalla de Guerra a cinco religiosas de las Hijas de Santa Ana.
El Dr. Gastón Cornejo Bascope, en una comunicación personal manifiesta:
La Madre VIRGINIA ARNONE, en la fotografía precedente, es la última derecha de la primera fila sentadas, fue durante la primera fase de la guerra del Chaco, la Madre fue la Encargada del Pabellón Quirúrgico, inicialmente del hospital de Retaguardia No 6 de Cochabamba; luego asistió al propio escenario de la guerra en el Chaco y después retornó a sus funciones en el hospital “Viedma” de Cochabamba. Fue una gran Enfermera, Jefe de Quirófano durante muchos años. Se la conoció como tal en la década del 60 hasta el 80 del siglo pasado, muy respetada y de gran experiencia. ( con 50 a 60 años de servicio)
En los últimos días la visité donde estaba alojada en una Casa de Reposo. Me reconoció perfectamente a pesar de su avanzada edad. Falleció santamente en Cochabamba”.
(20)

MUJERES ESPÍAS.
En 1934, mientras paraguayos y bolivianos luchan a muerte en las candentes arenas chaqueñas, el Servicio Secreto Boliviano, alistó un operativo, de Potosí salio la noticia de la instalación de un Consulado de Paraguay en La Quiaca, (Argentina). La posición fue estratégica, pues el grueso del Ejército boliviano pasó por Villazón, a metros de la frontera.

ROSITA APONTE trabajaba en el Parlamento antes de ser entrenada por el SSB y destinada a Villazón, conjuntamente un grupo de Inteligencia integrado por las damas Adela Bello, Elvira Llosa y otras, junto con Gastón Velasco y Carlos Ackerman, experto en cajas fuertes.
La bella cruceña abrió una pensión cerca de la legación diplomática guaraní y, con la complicidad de sus dos amigas, conquistó a los funcionarios consulares, a quienes invito a un baile. Todo estaba planificado. Ellas ingresaron como ciudadanas peruanas. 
Una noche, mientras los paraguayos se divertían, Velasco y Ackerman ingresaron al Consulado y sustrajeron de una caja fuerte documentos que permitieron descubrir la red de espías que funcionaba en suelo boliviano. “Cayeron argentinos, paraguayos, chilenos y hasta bolivianos ligados a ellos. Los agentes secretos bolivianos lograron descubrir la red”. (21)

MUJERES DEL “DESTACAMENTO L”

El Comando Superior pensó que había llegado el momento de atender otras necesidades del combatiente.
En la primera mitad de la campaña, las penurias físicas y la pobrísima alimentación, adormecieron el deseo sexual.
Un día de abril, ante la expectativa de la población de Ballivián, llegó un avión conduciendo a trece prostitutas dirigidas por una celestina. Las esperanzas de la soldadesca quedaron defraudadas los primeros días. El hecho de que la Sanidad Militar supiese que padecían de enfermedades venéreas, no fue óbice para que el “Destacamento L” continuase su gira hasta terminar, más tarde, en Villamontes donde se instaló la famosa “Casita Blanca” que era el burdel más famoso en esta parte del continente. Allí llegaron a prestar sus servicios mujeres llegadas no sólo desde el interior del país, sino también de países vecinos, principalmente Chile y Argentina. La conductora del grupo, a quien aparte de su volumen físico era conocida como “La Trimotor”, por su capacidad para atender y despachar soldados, de tres en tres, se convirtió en una de las figuras más populares de la campaña. (22)



BIBLIOGRAFIA.-

Velasco Isabel las valientes mujeres madrinas de guerra octubre de 2010
Calvo Ayaviri G. A 77 años de la Guerra del Chaco 1932 -1934; Imprenta IMAG Sucre 25 de mayo de 2009
Quinteros Aramayo M. “La Guerra del Chaco en el sentimiento orureño” Oruro agosto 2012
Lema Garrett Ana María Bolivianas en la historia: ideales, servicios y luchas LAZOS Revista de la Fundación UNIR Bolivia Año 5, Nº 8, pág. 13 La Paz 2010.
Ramírez Ríos F. Las mujeres uyunenses en la Guerra del Chaco 25 de agosto de 2013
Cárdenas Elvira, "Oruro en la Guerra del Chaco” Diario “La Patria” noviembre de 2011
Durán Jordán, F; Seoane Flores, A.M; “El complejo mundo de la mujer durante la Guerra del Chaco” Coordinadora de Historia/Ministerio de Desarrollo Humano-La Paz 1997
Ugarte Arce J.: La Guerra del Chaco y las “Hermanas de Santa Ana” Arch.Bol. de Historia de la Medicina Vol. 7 Nº 8 y Vol. 8 Nº 1 Julio 2001, junio 2002
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viernes, 9 de septiembre de 2016

MONUMENTO AL MARISCAL ANTONIO JOSE DE SUCRE

Dr. Antonio Dubravcic Luksic
Socio de Número de la Sociedad Geográfica y de Historia "Sucre"
Ing.  Pastor Sainz Trigo
Socio  de Numero  Sociedad  Geográfica y de Historia  "Sucre"



En la época colonial la plaza mayor o plaza de armas estaba ubicada en el centro de la ciudad, punto de encuentro de todos los ciudadanos. Referente a la Plaza Mayor, hoy "25 de Mayo" Ramírez de Águila señala: "La Plaza Mayor es grande y espaciosa, hecha en cuadro, cada cuadra mide cuatrocientos pies, un ángulo ocupa la iglesia mayor, otro las casas del cabildo. Otro ángulo las tiendas de mercaderes de casas buenas con altos balcones para ver las fiestas"



 Antiguamente desprovista de árboles, servia de mercado llamado "c´atu", destinado a la venta de productos de la canasta familiar. Actualmente presenta lindos jardines diseñados por paisajistas. En su interior  se encuentran los monumentos a Antonio José de Sucre, Bernardo Monteagudo y Jayme de Zudáñez. Culmina la ornamentación con 4 piletas labradas en piedra.


En torno a la plaza principal, la Plaza 25 de Mayo se observan hermosos edificios como la Catedral Metropolitana; el Palacio de Gobierno, ahora Gobernación  del Departamento de Chuquisaca; el Cabildo actualmente edificio de  la Honorable Alcaldía Municipal; la Casa de la Libertad.
MONUMENTO AL MARISCAL ANTONIO JOSÉ DE SUCRE
El 3 de febrero de 1907, se reunió un grupo de distinguidos ciudadanos para conmemorar un aniversario del nacimiento de Antonio José de Sucre, uno de los asistentes el generoso y filántropo General Dr. Pastor Sainz lanzó la idea de erigir una estatua al Mariscal de Ayacucho, además donó la suma inicial de mil libras esterlinas para cubrir el costo, el saldo fue recolectado por suscripciones populares.
En dicha reunión se resolvió la conformación de un Comité que estuvo presidido por Don Mamerto Urriolagoitia (padre del ex presidente de la República) e integrado por distinguidas personalidades de la ciudad de Sucre.
Posteriormente, miembros del Comité presidido por Don Mamerto Urriolagoitia, emprendieron viaje a Paris con el objeto de contratar los servicios del escultor francés M. Fontaine para la realización de la estatua. La fábrica Val d´Osne de Paris se encargó de la fundición de la estatua así como de los dos leones.


A su retorno de París, el comité, lanzo una convocatoria para la construcción del pedestal de piedra para el monumento al Mariscal, fue aceptada la propuesta presentada por el Sr. Pedro Cors por la suma de Bs 16.000, Independientemente la adquisición de las canteras para la extracción de la piedra. En base a una convocatoria pública se contrato al Sr. Carlos Doynel por la suma de Bs. 250 para realizar la supervisor de obra. El monumento fue inaugurado el 24 de mayo de 1909, la solemne ceremonia se inicio con las elocuentes palabras del presidente del Comité Don Néstor Sainz (Hijo del General), El presidente de la república, descorrió el velo que cubría el monumento.
En esa oportunidad el Comité del Monumento otorgó una medalla de oro conmemorativa de tan fausto acontecimiento, a personalidades del medio, rindiendo un justo homenaje de respeto y admiración al Padre y Fundador de la Patria

A decir de Ramiro Samos: “Es Dn. Antonio José de Sucre, Gran Hombre y Mariscal de Ayacucho, la figura más simpática de nuestra historia, no sólo por sus dotes de eximio estratega, hábil político, diplomático y eficiente administrador, sino y sobre todo por ser un ALMA GRANDE. Grandeza de espíritu, que es el sello característico de todos los actos de su vida al obrar con magnanimidad en el triunfo (Capitulación de Ayacucho); bondadoso con los humildes (actos de filantropía reiteradamente efectuados); carente de rencor y de deseos de venganza (su actitud luego del motín del 18 de abril); amigo y subordinado leal (su relación con Bolívar); fiel cumplidor de sus deberes ( el mando del Ejército Patriota y su desempeño en la Presidencia de Bolivia); modesto y sencillo (su cotidiano vivir); mártir y santo de la libertad americana (Berruecos)”

BIOGRAFÍA DEL GENERAL PASTOR SAINZ COSSIO 
(Sucre Bolivia 1845 – 1907)

Minero y político, estudio Derecho en la Universidad de Chuquisaca, fue diputado en el Congreso 1872, durante la Presidencia de Tomás Frías ingreso al Ejercito, fue 2º Jefe de los Batallones “Colorados de Bolivia” en Sucre y Tarija, al estallar la Revolución Federal de 1898-1899, asumió el comando de la plaza de la Capital, en 1902 ocupo la Presidencia de la Cámara de Senadores, en 1904 fue ascendido al grado de General de Brigada.
El General Sainz en calidad de Senador por Chuquisaca, se opuso tenazmente a la suscripción del Tratado de 1904 con Chile, proponiendo en última instancia la ampliación de su tratamiento en el Parlamento, solicitud que fue rechazada, aprobándose finalmente en esa infausta fecha.
La Minoría Parlamentaria Residente en Sucre, estuvo conformada por los siguientes representantes: Senadores, Pastor Sainz, Miguel Ramírez, Primo Arrieta, Diputados: Domingo L. Ramírez, Luis Argandoña, Juan Manuel Ramírez, Román Paz, Fernando Campero y Juan Manuel Sainz.

El Gral. Pastor Sainz realizó importantes donaciones para diferentes instituciones públicas de la ciudad de Sucre y las provincias, entre otras dispuso la donación de material quirúrgico para el h hospital Santa Bárbara y de Bs.25.000 para la refacción de la Iglesia Catedral. 
En 1907 fue nombrado Prefecto del Departamento de Chuquisaca.
El General Pastor Sainz Cossio, falleció en 1907, sus restos descansa en una urna en la Capilla de la Virgen de Guadalupe. La H. Alcaldía Municipal le declaró “Benefactor de Sucre” Una importante calle de la ciudad de Sucre lleva el nombre de "Pastor Sainz", de acuerdo a una ordenanza municipal

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El Tratado de 1904 involucraba territorios cuya posesión aun se encontraba en negociaciones entre Chile y el Perú, particularmente el puerto de Arica. El recibir dinero a cambio de perder definitivamente nuestro acceso soberano al océano Pacífico, tal como establece la cláusula 3ra del Tratado, constituía una inaceptable humillación y someter a Bolivia a una desventajosa situación que actualmente hoy persiste
Ing. Pastor Sainz Trigo
Bisnieto del Senador por Chuquisaca, Dr. Pastor Sainz Cossio
(*) Publicación en el Correo del Sur -20/X/2004

Hacen 100 años, el 20 de octubre de 1904, el Parlamento Boliviano asumió las vergonzosa y desgraciada decisión de aprobar el Tratado de Paz y Amistad con Chile. Hoy es oportuno y necesario recordar la actuación de la Minoría Parlamentaria residente en Sucre que se opuso tenazmente a la suscripción de ese Tratado, proponiendo en ultima instancia la ampliación de su tratamiento en el Parlamento, solicitud que también fue rechazada, aprobándose finalmente en esa infausta fecha.

La Minoría Parlamentaria Residente en Sucre, estaba conformada por los siguientes representantes:
SENADORES:
Pastor Sainz C., Senador por Chuquisaca, Miguel Ramírez, Senador por Chuquisaca; Primo Arrieta, Senador por Potosí.
DIPUTADO:
Domingo L. Ramírez, Diputado por la Capital; Luís de Argandoña, Diputado por la Capital; José Miguel Ramírez, Diputado por Cinti; Román Paz, Diputado por Linares; Fernando Campero, Diputado por Avilés, y Juan Manuel Sainz; Diputado por Charcas.
Las principales argumentaciones de los parlamentarios con residencia en Sucre para su oposición a la aprobación del tratado fueron las siguientes:
Existían entre Bolivia y Chile los tratados suscritos el año 1895 que establecían en primera instancia, los límites territoriales de acuerdo al Pacto de Tregua del 4 de abril de 1884. En segundo lugar, en base a este acuerdo Chile se obligaba a asignar a Bolivia un puerto soberano que garantice su existencia y desenvolvimiento como nación. Finalmente se acordaban franquicias comerciales y aduaneras de beneficio recíproco.
Éste triple tratado fue aprobado por los parlamentarios de ambos países, promulgado por los poderes ejecutivos de Bolivia y Chile y, por último, ratificado y canjeado por las respectivas cancillerias, adquiriendo, por tanto, el carácter de obligatorio e incontrastable. Este tratado no fue modificado ni perdió vigencia, por acuerdo de partes, como lo establece el Derecho Internacional.
Los territorios que cedían en forma definitiva a Chile por parte de Bolivia según el tratado de 1904 y, particularmente los comprendidos desde el paralelo 23º hasta la desembocadura del Río Loa, en el Pacífico, significaron una pérdida territorial mayor para Bolivia, en relación a lo establecido en el pacto de tregua del 1884.
Por otro lado en el mencionado pacto de tregua se fijaba una delimitación precisa, aspecto que no se había realizado por parte de Bolivia previamente a la consideración del Tratado de 1904, como pedía la minoría Parlamentaria con Residencia en Sucre.
El Tratado de 1904 involucraba territorios cuya posesión aun se encontraba con negociaciones entre Chile y el Perú, particularmente el puerto de Arica y el aceptar concesiones por parte de Chile relacionadas con estos territorios, significaba una innoble afrenta a nuestro aliado en la Guerra del Pacífico.
Los temas comerciales y aduaneros a ser resueltos por el tratado y que incumbían a Bolivia podían ser resueltos mediante acuerdos bilaterales específicos que no significaran la cesión definitiva a favor de Chile de territorios ocupados y de nuestro acceso soberano al Océano Pacífico, más aun tomando en cuenta que existían en Chile importantes corrientes de opinión que sostenían la necesidad de no privar a Bolivia de tal acceso.
El recibir dinero a cambio de perder definitivamente nuestro acceso soberano al océano pacífico, tal como lo establece la cláusula 3ra. del Tratado, constituía una inaceptable humillación y el someter a Bolivia a una situación desventajosa que actualmente todavía arrastramos.
Por lo expuesto y por otras argumentaciones que sería largo describir, los Parlamentarios con Residencia en Sucre no aprobaron ni suscribieron el Tratado y dejaron a la Historia como juez imparcial de esa conducta.

Referencias Bibliográficas

Copiadores de correspondencia familiar de P.S.C.
J.L.Jaimes, General Doctor Pastor Sainz; Buenos Aires 1905
Gutiérrez de Linares Vivian, Conferencia “Monumento a Antonio José de Sucre”
Paravicini Hugo, “Sáinz Cossío Pastor” Diccionario Histórico de Bolivia, Director. J.Barnadas, Tomo 2 pág. 809 Sucre 2002
Documentos relativos a la Reparación y Ornamentación de la Catedral Metropolitana de Chuquisaca; Imprenta La Industria Sucre 1906
Querejazu Calvo Roberto, Llallagua, Los amigos del libro 1998
Samos Oroza Ramiro “Antonio José de Sucre” Boletín de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre, Nº 483; 2010 Sucre Bolivia

  


martes, 6 de septiembre de 2016

LA CIUDAD DE SUCRE Y LAS SIETE COLINAS (PATAS)

María Luisa Zelada de Gantier  "Sucre...Cofre de encantos y recuerdos... Las Siete Patas" Asociación: "Trabajando por Sucre" 


Plano de la ciudad de Sucre (Real Audiencia de Charcas)
Ildelfonso Lujan

OPINIÓN 

El viajero que hoy en día llega a Sucre, encuentra una ciudad bella, antigua y moderna a la vez. Pero a los pocos días de su llegada el espíritu de ella se adentra en lo más íntimo de su ser. Espíritu lleno de misterios de ondas telúricas y eléctricas que mueven a toda su alma. Es toda la tradición histórica que pervive en iglesias y casonas y...Patas. Quien camina de noche por sus calles, vacías de todo tránsito de vehículos y humanos entrevé en las sombras que provocan las luminarias, algo escasos movimientos de seres que parecen antiguos Oidores Cabildantes, notarios aún con su pluma y canónigos que corren presurosos a la Catedral llamados por el Arzobispo. Maravillas que la imaginación del viajero y la magia que lo circundan dejan entrever en ese paisaje único que Sucre nos da por si mismo. Ciudad especial apoyada en estas siete Patas cuyas históricas leeremos.
(Juan Isidro Quesada Elías - Buenos Aires República Argentina)

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Por sus construcciones monumentales, Sucre, recibió el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad, designación que llena de orgullo a los pobladores de este acogedora Ciudad andina, ubicada a 2,750 m.s.n.m.
Tranquilidad y sosiego. Manos que se entrelazan en un gesto amoroso. Un niño rasga la cubierta plateada de un chocolate. Un hombre descansa de sus pasos en una banca de madera y se peina los bigotes, sonríe, parece recordar. Tañen las campanas de la Catedral: llamados de fe en una plaza de árboles coposos y melenudos, en la que corretean murmullos y voces de suaves palabras.
El viento entromete sus susurros en la plaza adormitada. Se remecen las copas de los árboles, caen algunas hojas y un pequeño las recoge, las mira, las guarda en su bolsillo. Se va dando saltitos... "¿Qué le parece la Ciudad?", pregunta, inquiere, quiebra la callada contemplación la voz tersa, calurosa y diáfana de una muchachita con aire estudiantil.

"¡Me alegra que le guste!", grita, se emociona, resplandece la niña que quebró la contemplación; luego, guarda silencio, piensa, reflexiona un par de segundos. Vuelve a hablar: "todos creen que La Paz es la capital del país, pero se equivocan, ésta es la capital", afirma en un tono entre impaciente y colérico... "porque no es justo que se olviden que aquí se proclamó la independencia de Bolivia".

Panorámica de Sucre.

LAS SIETE COLINAS (PATAS) DE SUCRE
Con la conquista del Inca, esta zona fue ocupada por los quechuas, asentados sobre un terreno desigual
La ciudad de Sucre, se halla asentada sobre siete colinas que se destacan por su elevación En  qhishwa “Pata” significa elevación o colina
Anclada, como Roma, en siete colinas legendarias, la ciudad de Sucre se ha ganado a pulso su denominación de patrimonio de la Humanidad con la combinación de una cuidada arquitectura colonial, el aire mágico de la Bolivia indígena y un continuo regalo para el viajero, que encuentra en sus blancas calles y plazuelas el descanso buscado.

1) Q´onchupata:   Colina turbulenta, se halla ubicada al  sud-este de la Plaza 25 de Mayo, que se halla circundada por la Catedral, la Prefectura del Departamento, la Casa de la Libertad y el Edificio de la Comuna. En quechua significa "Colina de los desperdicios" debido a que en los primeros años de la vida colonial, se echaba la basura  en las quebradas que pasaban por este lugar. El centro histórico de esta zona se encuentra en la Plaza de Armas, alrededor de la cual surgieron edificaciones de importancia para la administración pública y religiosa. Los edificios que dan a la plaza corresponden al Ayuntamiento y Cabildo, donde actualmente se encuentra la H. Alcaldía Municipal. La histórica Casa de la Libertad, "Aquí nació Bolivia", en ese gran salón del  Congreso donde se firmó el Acta de la Independencia de la República de Bolivia.

2) Huayrapata: Colina de los vientos, el origen de su nombre se encuentra en el hecho meteorológico que corresponde a los meses  de junio, julio y agosto, con fuertes vientos procedentes del noroeste al sureste, proceden de Mojotorillo, ingresando a la ciudad por el callejón de Santa Teresa, recorren las calles transversales Bolívar, Potosí y Avaroa. Existen promontorios de diferentes niveles, el más elevado se encuentra  en las faldas del cerro Churuquella .El día 16 de agosto de cada año en el barrio de San Roque, se celebra con solemnidad  la fiesta del San Patrono San Roque. En la víspera se realiza la procesión encabezada por el párroco, los vecinos con profunda fe y agradecimiento preparan magníficos altares. Durante esta fiesta  concluye la realización de esta fiesta con las Alasitas. En ella se acostumbre comprar casas, movilidades, perritos de yeso, según la tradición popular quien no tiene una vivienda propia, adquiere la  vivienda en miniatura, e ingresa al templo para su bendición y fortificar su esperanza de adquirir una verdadera vivienda.

3) Surapata:  Su nombre corresponde a las características metereológicas, de presentación en esta zona, proviene del quechua "pata = colina", sura = neblina", etimológicamente significa colina neblinosa o de las brumas, en razón de que los riachuelos que circundaban la zona, en diferentes estaciones climatológicas del año, después de cada lluvia levantaban una neblina muy espesa que difuminaba los contornos.
Surapata En las fiestas del carnaval, la tradición indica que el mismo termina en esta zona, donde se expenden bebidas típicas como la chicha y las mistelas. La incorporación de esta colina al conjunto urbano de La Plata data aparentemente de antes del siglo XVIII, aparece en el plano realizado por Idelfonso Luján en 1777.  Agua del Inisterio Es un manantial del que brota agua cristalina, se creia que era dispensadora  de inteligencia y sabiduria.

4) Ch´arquipata:En quechua significa colina seca o arrugada, debido a la erosión que se presenta en ese lugar. Debido a la erosión ocasionada por la lluvia y el viento, estas características la convirtió en una zona adecuada para hacer secar la carne (Charqui), motivo por el cual la zona recibió el nombre de Charquipata. Callejón de Santa Teresa, en el año 1562 el Arzobispo de La Plata  Fray Gaspar de Villarroel mando adquirir extensos terrenos para edificar en la zona, entre la Calle Mojotorillo (Hoy Potosí) y la quebrada de Santa Teresa, al construirse el monasterio de Santa Teresa, tomó el nombre de Callejón de Santa Teresa, entre las calles San Alberto y Camargo  incluye el sector Poconas y termina en la base del cerro Sica Sica.  En su entorno se puede divisar parte de la ciudad, gracias a la Escalinata de los Héroes del Pacífico", donde se encuentra el monumento a Eduardo Abaroa, hombre de la Guerra del Pacífico.El Callejón de Santa Teresa, fue escenario de muchas leyendas originadas en la Colonia y en la República
 
5) Q´uripata:  El origen del nombre deriva de dos voces quechuas  Kuri, es el nombre de una planta de tallo duro y Pata, que aunque literalmente se traduce por Altura, significa una elevación  que se destaca del conjunto del terreno Altura de las cañas, elevación localizada al final de las calles Bolívar y   España. Antiguamente se llamaba “Balcón de Sucre” . Estas cañas se caracterizan por ser largas y resistentes, también  se conocía con el nombre de Colina del Bambú. La zona de Koripata corresponde al sector comercial, se mostraban tiendas con características muy peculiares: abarrotes con diversidad de `productos de la canasta familiar: harina, azúcar, manteca, junto a telas de la época. Juana Azurduy, cuando retorno de Salta, vivió en un cuarto ubicado en la calle España, pequeño, con techo de vigas y cañas trenzadas, tendiendo como únicos muebles un lecho humilde, una mesita con vajilla de barro, una silla y "su tesoro, una cajita rustica de madera con los partes y órdenes de su guerra. Esta alcoba fue testigo de la soledad de Juana Azurduy de Padilla. En la fachada se ve una placa denominativa con la siguiente inscripción.

En esta casa el 25 de mayo de 1862
Se extinguió la vida de
Doña Juana Azurduy de Padilla
La egregia guerrillera de la
Independencia Americana

6) Alalaypata:  Deriva de las voces quechuas: Alalay expresa la sensación de frío y Pata = colina Significa la "Colina del Frio" Posiblemente en la antigüedad, su ubicación desprotegida de farallones, la falta de árboles . Sitiada al noroeste de la ciudad, es una colina extensa con diferentes alturas, su mayor hondonada se encuentra junto a la quebrada de Quirpinchaca. su ubicación corresponde a la intersección de las calles Colón y Del Villar, donde se encuentra ubicado el hospital Jaime Mendoza. Las calles que conducían al centro de la ciudad dajaban ver las famosas quintas residencias, donde vivian familias acodadas. En la zona se encuentran ubicadas tres cruces: "San Pedro" en la calle Linares, la "Cruz de Popayan" en la calle Colón esquina Loa y "Tata Cajoncito" en calle Calama. La antigüedad de las tres se remonta a la época colonial. Cruz de "Tata Cajoncito" es el pintoresco nombre con que se conoce esta ermita de forma simple y cuadrangular (como un cajón) en cuyo interior se encuentra la Cruz del Espitiru Santo, siendo una más de las muchas cruces que proliferaron en La Plata durante los siglos XVI y XVII.

7) Munaypata: Colina del amor, se destacan los siguientes puntos que caracterizan a  Munaypata: El Guereo, el convento de la Recoleta, la Capilla de Tata Solano, los callejones de Los Pendencieros y los Gatos. El Cedro Milenario que se encuentra dentro del Convento. En la Plaza Pedro Anzúres se encuentra un reloj de sol y la pila de piedra tallada llamada "la peregrina", debido al recorrido que tuvo que efectuar en el transcurso de su existencia. Primeramente fue instala den el Parque Bolívar. Posteriormente fue instalada  en Plaza 25 de Mayo, de donde fue retirada por construir allí el Monumento al Mariscal Sucre en 1925. En 1946 se dispuso  su recomposición en el lugar que actualmente ocupa. Los callejones de los Pendencieros y de los gatos, constituyen callejuelas de trazo retorcido e irregular. Son un saldo de la época colonial, de viviendas sencillas. Presentan  pequeñas y enrejadas ventanas  desde donde se dice, presenciaban los "duelos de las pendencieros", nombre que se mantiene en la actualidad. El resto de las callejuelas reciben los nombre de "El Gato Blanco", "Gato Pardo" y "Gato Negro"

Bibliografia
María Luisa Zelada de Gantier  "Sucre...Cofre de encantos y recuerdos... Las Siete Patas" Asociación: "Trabajando por Sucre" Proyecto Sucre Ciudad Universitaria. Imprenta IMAG  Sucre